sábado, 25 de junio de 2011

Lo inconsolable de lo cotidiano

Recuerdo haber visto esa frase en una estación de metro, lo típico, en esos murales con anuncios y chiches varios, creo que era una obra de teatro, en fin... Esto fue ayer, volviendo de un carrete, y lo importante es que esa fracción de segundo le puso nombre a mi día, a mi estado de ánimo, a mi vida en general, TODO.

Qué patético es escribir un blog (y pescarlo) cuando uno anda en esas, pero bueno, qué se le va a hacer, esto escapa a cualquier fallido intento racional por controlar las emociones; hace bastante tiempo leí que las grandes obras del humano surgieron o por un accidente o en un muy mal momento, lo que se llama "tocar fondo" debido a inciertas razones que sin embargo se pueden deducir. Sólo hace falta haber vivido lo suficiente como para darse cuenta lo hijo de puta que es el mundo (a veces, no es necesario tanto drama).

Siempre te dicen que para crecer es necesario sufrir y pegarse porrazos, casi al punto morder el polvo del suelo, sangrar de nariz y coleccionar cicatrices, todas esas cosas. Lo cierto es que desde hace bastante tiempo ya he fantaseado con la idea de perder la memoria, golpearme la cabeza en un accidente y despertar luego sin recordar los 4 o 5 últimos años de mi vida. Pronto me traerían un computador con mi perfil de Facebook abierto, y mientras me explican de qué se trata esta base de datos virtual de ti me incitarían a revisar mis fotos para comenzar a recordar... yo no lo pienso 2 veces: cerraría mi cuenta. Sería una manera radical de comenzar de cero, un comienzo fresco, como dicen los... gringos.

En fin, no puedo seguir pensando en esa vía, al final es la salida más fácil y egoísta, y terrible para los que me quieren. Lo que tengo que hacer es dejar de ser tan "enmimismado", prestar atención, mirar, despertar, y dejar salir lo que siento. Ya basta! No puedo dejar pasar la vida pensando siempre en los demás, en hacer siempre lo correcto, en pensar y observar tanto, tratando de no exponerme para no cometer errores, si al final llega cualquiera cerca tuyo y sus errores igual te perjudican (eso que los economistas llaman "externalidad negativa" nunca lo había visto de modo tan humano).

Tengo que dejar de ser el Mr. Brightside de la canción, AHORA. Hay que caerse para crecer, pero nadie me preguntó si quería crecer, no le estoy encontrando el sentido.

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